Impermeabilización de terrazas y azoteas.
Con la llegada del otoño, sobrevienen las lluvias y con estas, las goteras. Cuando estas nos apresuramos a querer proteger la terraza exigiendo un trabajo “Urgente” que no siempre brinda el mejor resultado final.
Cuando se habla de impermeabilizar, se habla de un trabajo integral. El agua es muy caprichosa y puede ingresar por cualquier lado y arruinar un buen trabajo realizado en otro lugar, a veces bastante alejado de donde penetra.
Si hay goteras o manchas de humedad en cielorrasos y paredes, es porque esas superficies en general están saturadas de agua y por lo tanto se seguirán produciendo esas manchas aún después de muchos días de haber realizado el trabajo de impermeabilización. La aparición de algunas fallas posteriores, atribuibles al producto utilizado, puede que sean en realidad debido a la mecánica del agua en la construcción, el agua penetra rápidamente, pero tarda mucho tiempo en evaporarse.
Hay muchas causas que pueden retrasar la evaporación del agua, espesor de la losa cerámica ó forjado del techo, el tipo de carga que se utilizó, la relación de mezcla en el recrecido, las baldosas y su composición, si las tiene, etc. Si nos concentramos en las terrazas, son justamente las de baldosas cerámicas las que más dificultades suelen presentar al momento de impermeabilizarlas.