La reforma que nos piden, la situación está confusa, por momentos no se ajusta a lo que queremos, el cliente tiene un pedido determinado, pero vemos que nos sobran puertas, nos sobran ventanas, nos faltan muros donde apoyar.
La construcción actual es un la lonja ó casa chorizo que nos obliga con un pasillo interminable de largo, si quisiéremos comunicar todas las partes en la reforma.
Esto es una pesadilla, la podemos combatir con el conocimiento en el caso del diseñador y rehabilitador de casas, con el criterio necesario, también salido de la imaginación y de un poco de paciencia por parte del propietario - cliente.
Queremos reformar lo que se tiene, aunque muchas cosas todavía están en el aire, nos falta cerrar el tema de funcionalidad que aún no está claro y la correcta distribución de espacios, es entonces que acto obligado debemos conseguir un plano, dejar de lado el "me parece que" o el "quedaría bien hacer".
Convengamos en que las cosas hechas a lo pegote, luego de la reforma, alguien termina sufriéndolas, el propietario, el inquilino. El nunca tan bien ponderado plano, donde se dibuja?, se imagina?.
Se puede ver hasta donde se puede llegar con la reforma, donde es conveniente poner las aberturas, donde no es necesario esto, aquello, que forma tendrán luego los espacios interconectados, hasta donde llegará el pasillo, la forma de interrumpirlo, la nunca despreciable luz natural.
Sólo estamos arriesgando tiempo, pero mejor planificar antes, el plano de la reforma implica alzados, vistas, las modificaciones, detalles, las alturas, como juega el elemento humano con respecto a las cosas, donde no poner ciertos objetos, la iluminación.
Acabada esta importantísima etapa de la idea de la reforma, llamamos a los operarios que trabajarán en ello, a romper, cortar, comprar materiales, todo con la relativa tranquilidad de que por lo menos algunas cosas las hemos pensado antes.
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