Una casa de descanso en medio de una pequeña villa en la parte baja del valle de Engadina, este de Suiza. El principal reto en esta vivienda fue el de mezclar en el diseño la tradicional arquitectura de la villa con un diseño contemporáneo solicitado por parte del cliente quien es dueña de una importante galería de arte.
El objetivo en esta casa fue desarrollar un lenguaje formal que tuviese cierta proximidad a la arquitectura tradicional de la villa reconociendo a la vez un lenguaje contemporáneo alejado del conservador romanticismo.
En términos urbanos, esta casa fue cuidadosa y mantuvo las dimensiones y volumetrías predominantes en el entorno.
Uno de los problemas de la villa es que ha sido permanentemente atacada por los incendios, por lo que muchas casas hechas en madera han desaparecido y han sido reemplazadas por otras casas de piedra, las cuales predominan actualmente.
En esta casa se utilizó hormigón a la vista para generar cierta similitud a la piedra. Sin embargo en los espacios interiores se utilizó madera como un material de revestimiento para dar mayor calidez.
El aspecto de muros masivos y pesados entrega una gran similitud al aspecto del partido general y permite dar también un aspecto tradicional a las ventanas.
Cada una de las ventanas responde al un criterio vinculado a los espacios interiores, lo que otorga un aspecto desordenado hacia el exterior.






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