
El uso del pladur en la construcción ha abandonado el carácter anecdótico gracias a sus múltiples aplicaciones. Tanto en usos industriales, como en bricolaje y, sobre todo, en decoración se valora su ligereza y rapidez de instalación.
El coste depende de su composición. El pladur está formado por dos capas de celulosa que recubren una capa interna de yeso, aunque, según la finalidad, el interior puede ser reforzado o complementado con otros materiales como la fibra de vidrio. El resultado es una placa agradable al tacto, resistente y no inflamable, que permite acabados en pintura, papel, barniz e, incluso, soporta el alicatado.