La responsable de Campañas de Greenpeace, Mabel González, ha denunciado que tras la imagen responsable y sostenible que las multinacionales españolas venden en España, se esconde una realidad muy distinta si actúan en el exterior. El informe titulado Los nuevos conquistadores. Multinacionales españolas en América Latina analiza de forma no exhaustiva la actuación de multinacionales energéticas y hoteleras en el continente y cita 43 casos, desde los hoteles en México a la explotación de la pesca en Chile pasando por las perforaciones petrolíferas en la Amazonia.
La organización ecologista señala las intenciones de Endesa de construir cuatro presas en la Patagonia chilena que podrían llevar a la extinción de mamíferos animales con un impacto destructivo en una de las últimas zonas vírgenes del planeta.
Repsol en Ecuador, lo acusan de contaminar el parque natural de Yasuní, en la Amazonia. Dice un empleado portavoz de Repsol que desde los años 90 ha sido una empresa de petróleo y de gas pionera en poner atención también en minimizar los impactos ambientales, que actualmente es una de las compañías petroleras del mundo con prácticas ambientales más avanzadas. Una respuesta simple sin mayores explicaciones. Greenpeace critica que Repsol utilice un oleoducto de 500 kilómetros que ha tenido vertidos por negligencias y que la petrolera posee un 25% del oleoducto que llega hasta el Pacífico.
Los ecologistas mencionan que los planes de Unión Fenosa e Iberdrola por planear centrales contaminantes de carbón en Guatemala mientras en Europa su apuesta por las renovables es mayor. Las empresas locales o de otros países no son mejores que las españolas, la actividad de Repsol no es distinta a la de Shell o a la de Exxon.
Señala a las empresas hoteleras en México que están destruyendo el manglar en el país norteamericano, mencionan que los hoteleros destruyeron la costa mediterránea española y ahora exportan ese modelo al Caribe, arrasan el manglar y dejan muy pocos recursos en las comunidades locales. Eso es lo que no nos cuentan de la Riviera Maya. Nombran a cadenas como Riu, Sol Meliá y como ejemplo cita un hotel de la cadena NH en el estado de Quintana Roo. Los ecologistas piden a la embajada española que no defienda a estas empresas ya que no defienden los intereses de España sino de sus accionistas.
NH alega que el manglar en el que se encuentra el hotel fue arrasado por el huracán Wilma y por una sequía previa, y recuerdan que la cadena sólo posee el 20% del complejo, de 550 habitaciones, dicen que el hotel cumple la normativa ambiental de México y que su aprobación estaba vinculada a un plan para reforestar 18.000 hectáreas. Pero todos sabemos lo blando de las normas, la corrupción de los políticos latinoamericanos y los dineros bajo la mesa.
En julio pasado, un informe del Observatorio de Multinacionales en América Latina, de la ONG Paz con Dignidad, concluyó que las multinacionales españolas sólo invierten el 1,2% de sus beneficios en responsabilidad social en la región pese a que entre 2004 y 2007 el incremento medio de la inversión en Responsabilidad Social Corporativa en América Latina fue del 56%, mientras los beneficios empresariales registraron un alza del 156%.