
Se puede aprovechar la rehabilitación de un edificio no sólo para mejorar el aspecto exterior del mismo sino también para hacerlo más eficiente en materia de ahorro energético. Este es el objetivo final del proyecto de rehabilitación en el barrio vallisoletano de Rondilla.
Para restaurar las fachadas exteriores de los inmuebles y a la vez mejorar el aislamiento térmico se ha empleado el sistema Sate de Baumit, ejecutándose sin necesidad de desalojar a las personas que habitaban los edificios. Todo ello ha sido posible montando este sistema en el exterior de la fachada envolviéndola de una capa aislante y así evitar colocar una capa aislante en el interior.
Este Sate es óptimo para reducir la demanda energética en los edificios, así como para el Cumplimiento del Código Técnico de la Edificación, especialmente en el apartado del Documento Básico de Ahorro Energético - Limitación de la Demanda Energética.
Proceso de rehabilitación de las fachadas
En las imágenes que acompañan este artículo se puede apreciar el proceso de rehabilitación realizado en uno de los bloques de viviendas de este distrito descrito en las siguientes líneas.
En primer lugar, se colocó el perfil de arranque sobre los que se montaron los paneles aislantes con los separadores adecuados para corregir las irregularidades de la fachada existente y para absorber las dilataciones que se pudieran producir en el perfil. En el caso de la fachada existente, tal y como se observa en la fotografía, se trataba de un ladrillo caravista con juntas deterioradas, con lo cual, para asegurar un anclaje en los puntos correctos, se utilizó unl anclaje adhesivo, una innovación en los sistemas de aislamiento por el exterior.
Para ello, de acuerdo al manual de aplicación, se replanteó la fachada en una retícula de 40 x 40 cm y se colocaron los anclajes en la medida que fuera posible en las intersecciones de esta retícula o en puntos próximos a estas intersecciones. A su vez se puso especial atención en puntos singulares como las instalaciones, las cajas de persianas, las conexiones de ventanas, etc., para resolver cada uno de éstos antes de la ejecución de las obras.

Una vez ejecutados los anclajes y resueltas las instalaciones existentes, se colocaron los paneles de aislamiento térmico, de tamaño 1.000 x 500 mm y un espesor de 5 cm, aplicando mortero adhesivo sobre los paneles, para asegurar una superficie de pegado del 40%, y sobre las cabezas de los anclajes. Esta colocación se realizó con juntas verticales discontinuas en los paneles de aislamiento térmico, poniendo especial atención a contrapear las esquinas.
Posteriormente, sobre los paneles aislantes ya colocados, se realizaron los refuerzos en las zonas más susceptibles de esfuerzos: en las esquinas se colocó el esquinero con malla, las mallas en los cortantes de las ventanas, etc.
A continuación se colocaron la capa de refuerzo mediante un mortero especial de refuerzo con una malla de fibra de vidrio solapada 10 cm y embebida en él.
El siguiente paso fue aplicar la imprimación sobre esta capa de refuerzo, que haría de puente de unión entre esta capa y la siguiente de acabado. La capa de terminación se ejecutó con el mortero acrílico en color blanco con textura rasgada, sobre la cual se aplicaron distintos toques de pintura, según el diseño del proyecto.