
Poco tiempo le va quedando a la tradicional bombilla de filamento para alumbrar nuestras casas, dentro de un tiempo serán vestigios del pasado y solo veremos modernas luminarias de LEDs o bajo consumo. Pero la bombilla tiene una belleza intrínseca que sale a la luz, nunca mejor dicho, si se la sabe mirar de otra manera.
La imagen que ilustra representa el trabajo de desprender el casquillo de la bombilla para rellenarla con parafina y agujerear el extremo metálico para insertar una mecha. El resultado, el que vemos, unos candeleros de diseño, colocados sobre una base sencilla a la que van pegados, ambos dispuestos en una composición muy acertada, ligeramente inclinados y con las llamas muy próximas.
El invento en cuestión se llama Oyule, vale alrededor de 450 euros, y está ideado por el diseñador Sergio Silva. En realidad, según explican en Instructables, el cristal es algo más grueso que el de una bombilla normal para asegurar una mayor resistencia y seguridad, están hechos a mano y en edición limitada.