A partir de todo lo que ya se viene hablando sobre el inchamiento de la burbuja china de la construcción inmobiliaria, ahora hay que agregar Hangzhou en el este de China.
Se han vendido la semana pasada 200 apartamentos en un sólo día, crece la fiebre inmobiliaria de los chinos, se extiende ya a zonas que hasta hoy eran más económicas desde el punto de vista de la construcción, abarca también zonas desconocidas, parece que todavía no va a estallar, inmobiliaria china sigue engordando.
Los chinos están comprando en forma compulsiva, ese es su perfil actual, hacen colas de hasta cuatro y cinco horas para adquirir una construcción. En Hangzhou cuando la constructora Greentown China Holdings puso a la venta la primera fase de sus apartamentos en las orillas del Qiantang, un distrito sin explotar aún, corazón de New Town Qianjiang, futuro distrito financiero de la ciudad, en cuestión de horas se vendieron 188 apartamentos de una sola atacada.
La construcción de segunda mano, los inmuebles usados están en auge también, aseguran que las comisiones de los vendedores inmobiliarios ya han sobrepasado los 100000 euros en el mes de marzo, a pesar de que la venta de construcción de segunda mano aumentó en los dos primeros meses del año, en marzo se disparó sorpresivamente, con una media de 100 transacciones por día, con picos de 200 en algunos días.
A diferencia del anterior, los compradores buscan una casa para vivir, no son inversores ni especuladores, el mercado inmobiliario de construcción se está calentando sin tener en cuenta la oferta, cada vez más pequeña.
El Gobierno, a contracorriente, intenta medidas tibias, ante los aumentos en los precios del mercado, ha puesto en marcha una serie de medidas para favorecer la construcción de casas para las familias con bajos ingresos, pero parece ser que a los compradores no les atrae esto.
El inversor chino ve el sector del ladrillo como uno de los más seguros a la hora de invertir sus ahorros, mucho más seguro que la Bolsa o cualquier fondo de inversión.
Hong Kong sigue siendo noticia en la construcción
La paranoia inmobiliaria en la ex colonia británica aporta todas las semanas morbosos titulares vinculados a los precios de la construcción. El 19 de marzo pasado, cerca de 6.000 personas hicieron colas hasta altas horas de la madrugada para hacerse con uno de los apartamentos en Festival City, a unos 30 kilómetros del centro financiero de la ciudad, es la nueva zona residencial del magnate del ladrillo hongkonés Li Ka-shing.
En cinco horas se vendieron 300 apartamentos, a pesar de que la constructora, para evitar la especulación, introdujo como requisito indispensable que ningún comprador podía adquirir más de dos propiedades. El más barato se vendió a 790.000 euros. En una tarde la empresa se hizo con 3.000 millones de dólares Hong Kong, de los compradores, el 7% eran chinos del continente.
Para los que no tuvieron suerte en esto, los agentes inmobiliarios especuladores y empresas constructoras que están haciendo su verano en China, han hecho un llamamiento a la calma anunciando que pronto pondrán a la venta el resto de apartamentos de la primera fase del Festival City (1.360 apartamentos en total).