Pero incluso me interesa el bambú para cualquier lugar que precisamente no sea exclusivamente el terreno de la planta de bambú nativo. Todas las especies de bambú son amantes del agua y tienen numerosas plagas invasoras fuera de su hábitat natural.
A nivel local las especies nativas deben tener un buen laboreo de la tierra, proveerle la cantidad necesaria de agua y verificar las condiciones climáticas del lugar. Tenga en cuenta no incurrir en derroche de agua para tener bambú en sitios que no corresponda para ahorrar dinero y ayudar al medio ambiente mediante la reducción de su huella de agua, así como ayudar a reducir el CO2 ambiental. Las plantas locales también son hermosas y atraen a las mariposas y los pájaros a su jardín, así como que ayudan a mantener y restauran la biodiversidad natural de su área.
La valiosa planta del bambú tiene muchos usos. Sirve para transportar agua, como material de construcción, para la elaboración de muebles y para controlar la erosión en las orillas de los ríos. A pesar de esto, el bambú siempre escasea, ya que no suele ser cultivado por los agricultores. Crece simplemente como una planta silvestre. La mayoría de los diferentes tipos de bambú crecen de brotes que se desprenden de tallos subterráneos llamados rizomas. Al desarrollarse, los brotes pasan a formar tallos altos sobre la superficie del suelo.
Si has leído temas sobre bambús te habrá quedado claro que es peligroso plantar bambú por una característica que tiene el bambú invasor. Se debe saber que tipo de bambú nos venden en el vivero, que no sea bambu intrusivo.
Conviene iniciar la plantación del bambú en macetones.
El bambú es una gramínea con más de 1200 especies. Aunque existen variedades que cuando maduran tienen hasta 40 metros de altura, el bambú es una especie de pasto gigante cuya altura promedio excede los 20 metros, existiendo variedades con mas de 40 metros de altura y hasta 40 centímetros de diámetro. Aunque parezca increíble, las columnas del Palacio Imperial Chino son de bambú, y miden 1,40 metros de diámetro.
La caña tacuara, muy común en latinoamérica, es una especie de bambú, como otras aproximadamente 200 especies de bambú, crecen en zonas tropicales, subtropicales y templadas. Solamente en la Zona Andina Amazónica de Brazil, Perú y Ecuador existe una formación natural dominada como bambuzales naturales, de 180.000 km2. Aunque es una gramínea, por sus usos se asemeja más a una especie forestal. Su turno, dependiendo de las condiciones y sobre todo de los régimen de precipitaciones y temperaturas, pueden ir de 4 a 6 años, obteniéndose después una cosecha anual de cada planta.
Crece 50 cm por día y tener a los ocho meses su diámetro definitivo. Como no tiene crecimiento secundario, si bien el diámetro se obtiene en cuestión de meses. El bambú puede crecer en una amplia variedad de ecosistemas.
El bambú crece de manera diferente a los árboles, emerge del suelo en cañas a un ritmo muy veloz. Las varas de bambú primero crecen hasta el tamaño adulto, y luego maduran adquiriendo sus características de dureza, flexibilidad y resistencia que las hicieron famosas en el mundo entero.
Hay muchos motivos para plantar bambú. Sin tener en cuenta los deseables objetivos ambientales antes mencionados, solamente desde el punto de vista comercial, existen especies maderables de propiedades superiores a las de la mayoría de las maderas.
Tableros contrachapados de bambú, producidos a partir de una forma de tratamiento similar al faqueado, y cementados no tienen nada que envidiarle a muchos tableros. Hay piso flotante realizado con bambú que se muestra muy bonito y resistente.
En oriente es llamado el acero vegetal, tiene una relación peso/resistencia superior a un tubo de acero de las mismas dimensiones, lo que ha permitido realizar amplías construcciones, tales como puentes colgantes, estructuras de iglesias y templos. Por cierto muy resistente a los terremotos.
Como productor de biomasa el bambú puede ser una interesante alternativa para la producción de energía eléctrica. Desde el punto de vista de mitigación del cambio climático, por su baja densidad promedio de la biomasa de la mayoría de las especies (entorno a 0,2-0,3 gr/cm3) permite capturar aproximandamente la mitad de carbono que una especie forestal de rápido crecimiento plantada en las mismas condiciones.
De todas formas, estos cálculos solo tienen en cuenta la biomasa aérea de los tallos, que componen solamente el 46% de la biomasa total, siendo las hojas el 14% y la biomasa subterránea el 31%. Estos dos últimos componentes se asemejan a los de una plantación forestal tradicional de rápido crecimiento como el eucalipto o el pino de clima templado.
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