Puede parecer una provocación, ser ecologista no es sexy. Lo de las etiquetas eco-friendly se pueden presuponer que tienen en realidad sólo por finalidad de vender más aprovechando el tirón que tiene la ecología últimamente, como táctica de comercialización, de marketing.
¿Es una farsa, una etiqueta o solo provocar fuegos artificiales con la misma palabra? ¿Los fabricantes usan eco-friendly para atraer víctimas, clientes comprometidos con el medio ambiente y que confían en eso de eco-friendly?
Estos chismes de marketing que le llaman gadgets han conocido un boom espectacular estos últimos años, se han convertido oportunos regalos para cualquier ocasión. Forman parte de nuestras vidas, desde los móviles hasta los televisores pasando por los portátiles, los reproductores multimedia o las tabletas.
Hasta ahora se vienen usando cargadores, el consumo de energia es un tema muy importante, los componentes electrónicos que se convierten en residuos tecnológicos, que no siempre se hacen reciclar, son dañinos para el medio ambiente. Dicen que las cosas están cambiando, que los gadgets eco-friendly usan menos piezas sueltas y que sustituyen materiales reciclados.
Tratan de eliminar arsénico, PVC, bromos, plomo, cromo, cadmio, cloro, mercurio y todo lo que sea nocivo para el medio ambiente. El marketing y la industria en algunos países está intentando cambiar, aunque sea a fuerza de normativas, al introducir numerosos cambios en los componentes utilizados, crear diseños más livianos con ahorro de materiales y procesos de fabricación más responsables.
Cuántos de estos cacharros tienen usted en su casa. Individualmente dicen gastar poca energía, pero si sumamos lo que consumen todos que? Cuando kilowatts consume usted al recargar todo este arsenal, realmente usted necesita todo esto?
Ahora, si todos hacen los mismo, cuanto de todo esto esto es lo que se consume en energía eléctrica, esto se puede tornar un escándalo ecológico, tu mente lo puede procesar?
Vivimos en una sociedad de consumo, desenfrenado, contagioso, si el otro tiene yo también quiero y que sea más colorido, más brillante, que tenga más funciones aunque después jamás las use. Te has puesto a pensar cuando te dura cada uno de estos aparatitos.
Un gadget tiene un impacto en el medio ambiente considerable, tanto en su fabricación como transporte y consumo de energía. Tal vez en algún momento sea reciclado, con suerte, pero luego, vuelta a empezar. Otra vez procesar materiales, energía, mano de obra, recarga de baterías para un nuevo dispositivo. Estos gadgets se ponen obsoletos a los meses de salidos de fábrica, son anticuados rápidamente. Un teléfono móvil o celular es viejo entre 9 a 14 meses, en Europa, en latinoamérica ya es viejo cuando lo compraste, pues todo llega o se fabrica un rato después al de los países autodenominados primer mundo.
La huella de carbono de cualquier gadget se puede rastrear perfectamente, desde su fabricación hasta el reciclaje pasando por el transporte y el uso y disfrute del gadget por los consumidores. En cada etapa se usa mucha energía que produce emisiones de gases invernaderos, desde la extracción de materias primas hasta el abuso de energía doméstica para hacerlos funcionar; miles de gadgets enchufados producen cada año millones de toneladas métricas de emisiones de gases de efecto invernadero.
No me diga que nunca vio como tiran cualquier cosa en cualquier lugar, valen terrenos vacíos, las cunetas de las carreteras, las banquinas o arcenes, hasta los parkings públicos. No me diga que nunca vió un televisor abandonado, una computadora o una nevera tirada por allí. ¿Sabe cuántos residuos tecnológicos genera cada año?, hasta podríamos decir que aunque todos recicláramos bien, tampoco sería suficiente. El tema es no comprar en forma abusiva y especialmente lo que no necesitamos.
A pesar del marketing, más allá de alargar la vida de nuestras golosinas tecnológicas, comprar gadgets de segunda mano o frenar nuestros impulsos consumista y llevarlos a los puntos de recogida habilitados para su reciclaje cuando prescindamos de ellos, podemos optar por una compra inteligente, productos que sean eco-friendly.
El logo de Energy Star ya lleva una década en el mercado y este sistema se ha ampliado a muchas categorías de productos tecnológicos y electrodomésticos. Hay cierto alboroto ecológico, los cargadores solares ya se pueden conseguir, este es el primer paso que puedes dar para recargar tu móvil / celular, cámara digital, reproductor multimedia y hasta el portátil / notebook.
Cuando llegue la hora de sustituirlos puedes venderlo de segunda mano, llevarlo a los puntos de reciclaje o ver si la administración pública tiene algun plan de renovación que redunde en algún beneficio. Algunas empresas privadas también hacen planes de renovación como Orange, The Phone House, Carrefour
Una vez asegurado que el producto use bioplásticos y otros sostenibles, nos centraremos en su consumo eléctrico, baterías larga duración, futuras celdas de combustible, móviles / celulares solares como LG, Motorola o Samsung.
No todo es verdad, el marketing y los fabricantes hacen lo suyo, no todos son productos verdes, algo tienen aunque no 100% reciclables, ni habrán sido fabricados con cero emisiones de dióxido de carbono, ni están totalmente exentos de sustancias químicas peligrosas, a veces sólo son más eficientes energéticamente hablando.
Hay un ranking verde de productos tecnológicos creado por Greenpeace que nos puede ayudar a descubrir cuanto de eco-friendly tienen, se mezclan falsas etiquetas con autentica conciencia ecológica. La clave la tiene el consumidor, debe ser más crítico respecto a las empresas tecnológicas, investigar y no creerse todo lo que nos dicen los fabricantes.
A veces compramos un producto eco-friendly sólo por una actitud ecológica, pero sin saber por qué realmente. ¿Nos ganó el marketing ecológico?
El mundo se vuelve verde a marchas forzadas no por autentico interés, el cambio climático hace saltar las alarmas, la cocina orgánica está en plena expansión, hay un coche eléctrico o híbrido en proyecto de algunos. Ojo como la moda, compra eco-friendly, pero piensa, es reciclable lo que me quieren vender y que eficiencia energética tiene. De a poco y como en todo la mentira tiene patas cortas, el sistema se irá limpiando sólo, aunque los chinos sigan falsificando etiquetas y mal.