El Instituto de Tecnologías de la Energía (ETI), un consorcio de empresas con Caterpillar, Shell, Rolls Royce y el Ejecutivo británico, estudia cómo transformar el CO2 en materiales de construcción.
El proyecto de 1,2 millones de euros participan entidades docentes y de investigación, como la Universidad de Nottingham, con el objetivo de desarrollar alternativas más eficientes que la captura y almacenamiento del CO2 y reducir su presencia en el medio ambiente
El CO2 se puede transformar en materiales sólidos mediante una reacción con ciertos minerales, que se pueden utilizar para fabricar ladrillos y relleno para el hormigón, entre otros, quitándo así grandes cantidades del medio ambiente.
La investigación permitirá conocer qué cantidad de materiales obtenidos mediante ese procedimiento podría ser de utilidad, y los beneficios económicos y para el medio ambiente, de dicha práctica.
También analizará la viabilidad de la mineralización en comparación con la captura y el almacenamiento de CO2, y métodos para utilizarla en instalaciones de todo tipo, desde plantas industriales a pequeñas y grandes centrales eléctricas.
Muchas de las investigaciones realizadas hasta ahora se han centrado en los procesos químicos precisos para transformar el CO2 en materiales sólidos, pero no se habían estudiado las oportunidades económicas, reducir cantidades importantes de emisión al medio ambiente y las tecnologías necesarias para ello.