Químicos en Corea del Sur y EEUU han mejorado el diseño de un tipo de partículas de cristal artificial, doblando la cantidad de dióxido de carbono que absorben y contienen antes de que lleguen al medio ambiente.
Los cristales metálicos son porosos, estructuras estables que pueden absorber y comprimir gases en espacios muy pequeños.
Científicos esperan que materiales como éste puedan impulsar una energía más limpia y ayuden a capturar emisiones de dióxido de carbono antes de que alcanzen el medio ambiente y contribuyan al calentamiento mundial, elevando los niveles del mar y la acidez del océano.
La porosidad es la forma de hacer mucho con muy poco, en vez de tener solo la superficie exterior de los partículas, creamos pequeños agujeros para incrementar dramáticamente el área de la superficie.
Un gramo de MDF es del tamaño de cuatro tabletas de azúcar. Cuando se aplasta, cada gramo de estos cristales mejorados puede extenderse hasta 5.000 metros cuadrados, se cubrirían varios campos de fútbol y ese es el espacio que se tiene para que se guarden los gases y evitar que lleguen al medio ambiente.
Pueden ser usados para la conservación a corto plazo de CO2, o la conservación de gas de petróleo.
El hidrógeno del medio ambiente también podría ser conservado, MDF puede ser creado a partir de ingredientes de bajo coste, como el óxido de zinc, un ingrediente común en la crema solar, y la terephthalatita, que se encuentra en las botellas de plástico.