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El pavimento de gres, uno de los más empleados para interiores
Su fino acabado facilita su limpieza y evita que la suciedad se incruste
Es muy utilizado sobre todo en estancias como el baño y la cocina, que requieren limpieza constante, al tratarse de un material que absorbe pocos líquidos. Este tipo de pavimento suelen esmaltarse y fabricarse por monococción.
Están compuestos por un material cerámico denominado gres, que se presenta en diferentes tonalidades, desde el blanco al pardo oscuro pasando por el ocre.
Tiene un acabado fino muy apropiado para interior, que facilita su limpieza, y su superficie es lisa y bien recortada.
El esmalte que lo recubre suele ser blanco, monocromático o estar decorado con motivos geométricos. Se utilizan fundamentalmente en el interior de las viviendas pero pueden emplearse sin excesivos problemas en exteriores, debido a su gran resistencia frente a factores meteorológicos externos.
La mayoría de las piezas son cuadradas en tamaños que van desde el clásico 10 x 10 hasta el 60 x 60, aunque pueden encontrarse de mayores dimensiones y con diferentes formatos.
Gres porcelánico
A pesar de no estar esmaltadas, sus piezas presentan una absorción de agua muy baja y una gran resistencia a la suciedad.
El gres porcelánico se caracteriza por ser un material de muy baja absorción de agua, prensado en seco, no esmaltado y sometido a una única cocción, destaca también su resistencia a condiciones climatológicas adversas, como las heladas.
Los principales inconvenientes están en su mantenimiento, ya que no admite cualquier producto de limpieza. El gres porcelánico puede emplearse tanto en suelos (pavimentos) como en paredes (revestimientos).
Suele venderse en formato cuadrado y, en menor proporción, rectangular. Los tamaños más habituales miden entre 10x10 y 60x60 centímetros, aunque los grandes formatos alcanzan 90x120 centímetros, con un espesor inferior a 8 milímetros.
Unas medidas que facilitan su utilización en ubicaciones menos usuales, como encimeras de cocina y baño. En cuanto a su aspecto exterior, los colores son muy variados puesto que dependen de la adición de colorantes a la masa. Asimismo, las baldosas de gres porcelánico se pueden utilizar sin someterse a un proceso de pulido.
Cuando se hace así, se colocan directamente tras la cocción, por lo que la superficie carece de brillo, pero posee unos relieves y estrías que imitan a materiales naturales como piedra, pizarra, mármol o granito.
Si se pule, por el contrario, adquiere un brillo extremo de gran valor decorativo. Se pueden utilizar tanto en suelo o pavimento como en paredes y fachadas. En este sentido, los cantos pueden estar biselados para que las piezas se coloquen sin juntas de separación.
No obstante, es aconsejable realizar juntas con una anchura mínima de 2 milímetros, ya que cualquier movimiento de dilatación podría afectar a la colocación de las piezas. Las juntas absorben las deformaciones.
Compacto y muy resistente
El hecho de ser un material de poca porosidad favorece una absorción de agua muy baja, del 0,1%. Gracias a ello, el gres porcelánico consigue piezas compactas, antideslizantes y muy resistentes a los agentes químicos, a los productos de limpieza y a la abrasión. Su dureza lo convierte en un excelente material para revestimientos exteriores, en zonas frías o muy transitadas. Dificulta la presencia de bacterias en cocinas y baños.
Por otro lado, resiste bien los cambios bruscos de temperatura, los impactos y el desgaste, además de ser un material muy higiénico: su escasa retención del agua y de la suciedad dificulta la presencia de bacterias en cocinas y baños, aunque también se puede utilizar en piscinas y locales en los que la higiene sea fundamental.
Mantenimiento
Los mayores inconvenientes que presentan los materiales porcelánicos se encuentran en su mantenimiento. Antes de aplicar cualquier producto de limpieza, es aconsejable limpiar el gres exclusivamente con agua y probar el tratamiento en una zona pequeña y poco visible para asegurarse de que no daña el material.
No son recomendables los productos con ceras y conviene eliminar los restos de humedad con un trapo seco, que arrastre también los restos de suciedad que pudiera contener el agua.
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