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Mantenimiento deficiente

mantenimiento deficiente

Las repercusiones de los fallos de diseño han sido objeto de numerosos estudios. A cada momento, las implicaciones en mantenimiento deficiente presentan un nuevo conjunto de acciones y reacciones.

En esta era tecnológica contemporánea, este campo de estudio actúa como un laboratorio de pruebas de las ideas de los técnicos. Cualquier parte del mundo puede servir de campo de pruebas para analizar el mantenimiento deficiente. Esto ayuda a a mejorar las habilidades y a desarrollar nuevos materiales.

La prevención del mantenimiento no planificado de las viviendas sigue sin conseguirse. Asimismo, nadie pone de relieve el efecto que tiene el diseño defectuoso en el mantenimiento deficiente de las casas y los edificios.

No planificar el mantenimiento es planificar el fracaso

Si un técnico NO planifica bien, el plan saldrá mal. La tercera ley de Newton dice que para cada acción hay una reacción. Luego para los técnicos y constructores esto se interpreta como: cada decisión tomada (acción) tiene una consecuencia (reacción). Todo ello tiene influencia sobre el mantenimiento.

El mantenimiento de la vivienda es un ámbito cada vez más importante. Así, aún más en los países en desarrollo. Dado que los países en vías de desarrollo suelen ser caóticos e ineficaces. A la vez, esto es responsable del empeoramiento del estado de los edificios y la vivienda existente. Hasta el punto de que la gestión del mantenimiento se ve desbordada.

La vivienda constituye un activo valioso. Pero en los países subdesarrollados las viviendas de buena calidad son una rareza. Por lo tanto, las viviendas en estos lugares requieren un mantenimiento adecuado y eficaz. Por cierto, para evitar el deterioro acumulado. Que dará lugar a problemas de salud y afectará a la vida de los ocupantes.

Un mantenimiento deficiente a menudo da lugar a un deterioro que lleva al edificio al punto de colapso. O bien que tenga que ser demolido. Se plantea la cuestión de si hay alguna manera de evitar este despilfarro del entorno construido.

La respuesta está en un mejor diseño y mantenimiento. Asimismo, esto es la principal causa del problema. De ahí analizamos que el mantenimiento no planificado puede evitarse si el diseño de los edificios tiene en cuenta la necesidad de una planificación, presupuestación, seguimiento y ejecución cuidadosos y metódicos.

Repercusiones del diseño deficiente

Los fallos en el diseño del edificio suponen una pesada carga en mantenimiento durante el resto de su vida y no hay compensación por ello. La responsabilidad es de los técnicos. Sin duda, los que deben pensar cuidadosamente, con plena concentración, en la realización de su proyecto de diseño.

Hay un vínculo entre el mantenimiento y el diseño del edificio. Se sugiere que debe diseñarse bien si se quiere evitar la necesidad de un mantenimiento no planificado y que NO se caiga en un mantenimiento deficiente. Todo ello involucra:

  • Paredes, suelos, techos, puertas y ventanas.
  • Acabados interiores que incluyen techos, paredes y suelos.
  • Elementos decorativos de puertas, ventanas, cristales, rejillas de ventilación y trabajos especiales de ladrillo y piedra.
  • La limpieza y el mantenimiento de todos los componentes de la vivienda.

El deterioro de estos componentes es consecuencia de un mantenimiento deficiente y de fallos de diseño. A la vez, posteriormente, imponen un importante gasto al propietario.

La implicación de los fallos de diseño en el mantenimiento deficiente de los edificios ha resultado de lo siguiente:

  • La consecuencia de errores en el aislamiento térmico.
  • Un registro detallado muy pobre e inexacto.
  • Elección inadecuada de materiales.
  • La consecuencia de un diseño incapaz de evitar el mantenimiento deficiente.

El técnico diseñador debe comprender las consecuencias que algunos materiales combinados, imponen a sus diseños. Los errores en el aislamiento térmico del edificio pueden afectar de varias maneras. Provoca grietas en las paredes o el yeso y fracturas en la estructura. Todo ello, si no se ha tenido en cuenta la dilatación térmica. El comportamiento de una casa frente al calor y al frío, provoca distorsión en las juntas. De otro modo, serían impermeables. Luego se producen filtraciones de agua o la pérdida de adherencia de los revestimientos.

Materiales inadecuados en el mantenimiento incorrecto

La selección incorrecta de materiales aumenta los gastos en mantenimiento deficiente. Por su parte, un acceso inadecuado para el mantenimiento provoca un retraso en la reparación de fallos. A la vez, incrementa el costo y aumenta la probabilidad de que se produzcan acciones correctivas deficientes.

Algunas viviendas construidas con una mala mano de obra o materiales equivocados, son invadidas por una fina red de grietas. Asimismo, ello hace pensar en grietas generalizadas en el revestimiento. El defecto identificado se describe como un cáncer de piel. Casi debido a una situación incontrolable de mantenimiento deficiente. La solución en estas condiciones suele ser la sustitución total del revestimiento. Esto demuestra que, una mala selección de materiales y una mala mano de obra, provocan costosos defectos, atribuibles luego a un mantenimiento deficiente.

Los arquitectos seleccionan diferentes materiales para la fachada de una vivienda, para crear interés, profundidad visual y contraste. Pero el conjunto de materiales necesitará un diseño cuidadoso, para que las uniones de estos materiales no provoquen la necesidad de un trabajo de reparación y mantenimiento temprano.

Una envolvente exterior puede dar lugar a diferencias en el patrón de absorción de la humedad. Los diferentes niveles de absorción de cada material afectarán a la superficie. Luego provocarán la concentración del escurrimiento de agua con diferentes patrones y manchas en la fachada. Ciertamente, ello indica claramente que la selección inadecuada de materiales y el desconocimiento de sus propiedades, afectarán al mantenimiento futuro.

Un detalle con carencias

Un detalle inadecuado de la vivienda, provoca el deterioro de la fachada. En ausencia de un detalle arquitectónico adecuado de los drenajes de agua de lluvia, el agua puede filtrar en la casa. También estancarse dentro o sobre la cubierta de techos. El agua estancada es una fuente potencial de enfermedades. Ya que alberga insectos que transmiten la malaria o el dengue.

Además, los especialistas sugieren que un detalle insuficiente de los salientes y otros elementos que protegen del agua dará lugar a la descomposición de la superficie. A la vez a un deterioro de los refuerzos, lo que hará necesaria una intervención de mantenimiento temprana y costosa, aunque con mantenimiento deficiente.

Los constructores NO suelen molestarse en utilizar los materiales sobrantes de otras obras de rehabilitación. Aunque se hayan realizado hace relativamente poco tiempo. Pero sí utilizan materiales obsoletos en la construcción.

Esto repercute en un mantenimiento deficiente y afecta a la salud de los trabajadores. Un ejemplo de este tipo de error es el uso de masillas selladoras caducadas que ha perdido su flexibilidad en partes críticas del edificio, afectando su capacidad de actuar como impermeabilizante. Esto provoca la aparición de hongos y la generación de oquedades debido a la expansión térmica.

En este defecto también influyen la contracción, el acortamiento de los pilares y la fluencia. Los edificios residenciales experimentan estos problemas en huecos de los ascensores, los revestimientos exteriores y otros componentes continuos.

La ventilación y el mantenimiento deficiente

Un diseño erróneo de la ventilación en los edificios puede entenderse bien en el contexto de la morfología humana.

Los componentes de ventilación de los edificios, como las ventanas, los extractores y conductos de ventilación sirven de órganos respiratorios y de paso para los edificios. Pero en el caso de un diseño deficiente, estos canales de ventilación también requieren un mayor mantenimiento. Por cierto para evitar afectar a la salud de los residentes. Luego una ventilación deficiente puede provocar la aparición de moho y hongos incluso en viviendas nuevas, con importantes repercusiones en la salud.

Del mismo modo, las cocinas y los baños que no disponen de ventanas y la falta de movimiento de aire permite que los conductos se recubran internamente de un grueso moho. Asimismo, la mala ventilación permite la aparición de hongos y una falta de acceso para el mantenimiento en el diseño, imposibilita que los locales y complementos nunca se limpien.

La humedad

Las zonas húmedas de un edificio son siempre vulnerables al deterioro y la descomposición y requieren más atención y mantenimiento. La implicación de su fallo es tan grave que puede llegar a provocar un colapso parcial. Las filtraciones de agua en estas zonas húmedas causan defectos importantes.

Las filtraciones se deben a un diseño descuidado, a una mala construcción y al uso de materiales de baja calidad. Mientras que la mala mano de obra y el deterioro de los materiales son la causa de las humedades. Como dice el refrán, «más vale prevenir que curar», y esto debe es de recordar cuando se diseñan zonas húmedas.

Las partes húmedas en una vivienda deben contar con instalaciones de fontanería, drenaje y membranas impermeables. Asimismo, los materiales utilizados deben resistir los químicos que se apliquen o derramen. Sin embargo, es difícil garantizar que se ha alcanzado el nivel correcto en una construcción. Finalmente hay que diseñar y construir de forma que evite futuros problemas de mantenimiento deficiente.

Igualmente, un aislamiento deficiente y unos selladores defectuosos provocan problemas de filtración de humedad y anegamiento.

Mantenimiento deficiente y suelos

Los suelos también están sujetos a la aparición de defectos que hacen necesario el mantenimiento posterior. En efecto, si no se han especificado materiales correctos. Si no se entienden los problemas se recae en un mantenimiento deficiente de los suelos. De nuevo, el rizado del hormigón y el agrietamiento de las soleras son defectos comunes que surgen debido a una mezcla incorrecta del hormigón y a un tiempo de curado inadecuado.

Aún la naturaleza de estos defectos indica tres fallos de diseño que afectan al costo del mantenimiento futuro.

  • En primer lugar, la falta de una especificación precisa de las mezclas de hormigón.
  • Luego, el uso de una mano de obra sin experiencia.
  • En tercer lugar, una supervisión ineficiente e inadecuada.

La vida útil del edificio

La vida útil del edificio es un factor importante y que a menudo se tiene poco en cuenta en la fase de diseño.

Un edificio que ha sufrido el mantenimiento deficiente y debe someterse a grandes reparaciones se asocia siempre a un diseño defectuoso. Sin embargo, el concepto de esperanza de vida también está ligado a la calidad y el grado de mantenimiento deficiente que se realiza.

Se espera que un edificio bien mantenido tenga una buena vida útil siempre que el diseño no haya impuesto costos de mantenimiento excesivos. Por lo tanto, una correlación entre la vida útil esperada, el diseño y el mantenimiento concluye en que los fallos de diseño acortan la vida útil de la vivienda.

La palabra vida ha sido utilizada por los especialistas que buscan una mejor comprensión de la forma construida. Es interesante observar que, el edificio es una metáfora humana. Porque la palabra vida es una característica de los seres humanos.

La ocupación de la vivienda

Hay varios defectos que aparecen en la vivienda cuando ya es ocupada por el propietario. Por cierto, son similares a las dolencias humanas. Por ejemplo, las grietas en un edificio son similares a las heridas no tratadas que no solo causan angustia por su apariencia. Si no que también contaminan el cuerpo, que si no se trata causa daños parciales. También en la amputación.

Un mantenimiento deficiente y las grietas de una casa tienen consecuencias similares. Destacan los impactos nocivos de las grietas, como resultado de un fallo o de una construcción defectuosa. A la vez, son casi invariablemente antiestéticas e inaceptables para los ocupantes. Si son graves y reciben un mantenimiento deficiente, provocan la pérdida de estabilidad. Por lo tanto, las grietas son el resultado de fallos de diseño y pueden causar un colapso parcial o total.

Fallos de diseño y mantenimiento deficiente

Para evitar la implicación de los fallos de diseño en la necesidad de un futuro mantenimiento, se necesita una constante observación a la hora de diseñar y de construir. Las principales fuentes de defectos son los errores cometidos en la fase de diseño, la fase de construcción, la práctica de mantenimiento y la selección de materiales.

Aparecen defectos constructivos como el despegue de las baldosas, el fallo de la masilla selladora y de rejunte, el manchado de las baldosas y el agrietamiento. También las filtraciones de agua a través de las grietas y las filtraciones de agua donde las tuberías atraviesan las paredes.

Por otro lado tenemos, los defectos de la pintura, el encharcamiento del agua, el desconchado del hormigón y el desnivel de la superficie de las baldosas, así como un mal rejuntado. Esta larga lista de fallos es solo la que se encuentra en las zonas húmedas de las viviendas, que constituyen solo una pequeña parte del total del edificio. Esta alarmante cantidad de defectos de diseño también crea una oportunidad para el mantenimiento deficiente en otras partes del edificio.

Prácticas de mantenimiento deficiente

Sin duda el material de acabado de las viviendas es una causa que contribuye a los elevados costos de mantenimiento en la fase posterior a la ocupación del edificio. Entre los ejemplos citados se encuentran el pintar los edificios con colores oscuros en una zona polvorienta. Donde requieren mucha limpieza y absorben calor. También el utilizar pinturas que no pueden sobrevivir al clima y la humedad a los que está sometido el edificio.

Las condiciones climáticas y ambientales provocan el deterioro porque en la fachada no se especificaron los tipos de color y acabado adecuados para el exterior del edificio. El resultado es la necesidad de un mayor mantenimiento del que se debería haber realizado. Pero se produce un mantenimiento deficiente.

También la fachada del edificio causa problemas de mantenimiento si los técnicos no tienen en cuenta los requisitos de acceso si se quiere llevar a cabo un mantenimiento eficaz. Por ejemplo, la limpieza de la superficie exterior de una vivienda, de las ventanas o el cambio de las bombillas en lugares altos.

Así pues, los diseñadores no siempre son conscientes del alcance del mantenimiento necesario y no ponen a disposición equipos de mantenimiento que permitan estas tareas rutinarias. Esta deficiencia de diseño tiene implicaciones en el mantenimiento futuro. Se cae en un mantenimiento deficiente y elevados costos de ello.

Materiales, tecnología y diseño defectuoso

Es justo mencionar que el diseño defectuoso se deja sentir más allí donde hay una tendencia a introducir nuevos materiales y tecnología en la construcción. Es esencial que las nuevas técnicas y materiales sean adecuados y se prueben en diferente variedad de usos.

Los defectos constructivos están muy relacionados con fallos de diseño, construcción, supervisión y mano de obra:

  • La humedad ascendente afecta tanto a las superficies exteriores como a las interiores. Deteriora los revestimientos y los revocos exteriores.
  • Existencia de condensación en los suelos aumenta la humedad relativa y la variación de la temperatura. A la vez deteriora la superficie de acabado del suelo. En el caso de los suelos de madera, esto provoca la putrefacción.
  • La supervisión y la mano de obra deficientes provocan un flujo deficiente en las tuberías de desagüe. A la vez causan problemas de reflujo dentro de los drenajes.
  • También, los fallos en las cubiertas de techo y en el suelo como consecuencia de una mano de obra deficiente y poco calificada.

Comunicación entre los técnicos

La comunicación en el diseño puede explicarse como la descarga verbal y escrita de las ideas durante la fase de diseño o las ideas correctivas durante la fase de construcción. Esto implica a un gran número de personas en el diseño, la supervisión de la construcción y la gestión del edificio. Tres partes son esenciales para un resultado eficaz: el diseñador, el constructor y el propietario. Sin embargo, se producirá una brecha si este equipo NO comunica sus necesidades y expectativas al otro.

También, una mala construcción y un mantenimiento deficiente es el resultado del enfoque tradicional de la construcción que separa el diseño y la construcción. Donde NO se sincronizan el diseño, la construcción y el mantenimiento. Sin embargo, un vínculo sólido entre el diseño y la construcción es esencial si no se quiere seguir un camino de futuros fallos y mantenimiento deficiente.

El término mala construcción es muy amplio. A la vez se asocia a una serie de fallos, como la colocación de baldosas, el enlucido, el encofrado, la fontanería y el suelo. Por lo tanto, se puede concluir que para evitar todos estos fallos de construcción que pueden causar un alto costo en mantenimiento deficiente, hay que revisar la relación entre los técnicos y los constructores.

Un diseñador dedicado actúa como creador de tendencias. Luego sobrepasa el presupuesto. Asimismo, surgen recortes de costos en una fase posterior que lleva a un mantenimiento deficiente.

Conclusiones

Mientras que un viaje de mil millas comienza con un solo paso, el diseño más complejo parte de un solo trazo del diseñador. Sin embargo, los errores de diseño dan lugar a un mantenimiento no planificado y un mantenimiento deficiente. Ciertamente cuando el diseñador tampoco comprende la edificabilidad de ese concepto inicial.

El diseñador que es consciente del riesgo tiene más probabilidades de crear edificios que sólo requieran un mantenimiento planificado.

Así pues, se puede sugerir que debe existir una fuerte relación entre el diseño y el mantenimiento. Además, que solo deben considerarse buenos los diseños que hayan demostrado ser menos exigentes en términos de mantenimiento.

Las consecuencias de un mal diseño van desde el deterioro de la superficie, hasta el nivel final de colapso. Los fallos de diseño no sólo provocan un mantenimiento deficiente, sino que también resultan caros en términos de vidas de los ocupantes y del costo de las reparaciones.

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