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Propietarios e inquilinos. ¿Es usted un rehén en su vivienda?

Propietarios e inquilinos. Es usted un rehen en su vivienda

Propietarios e inquilinos. Que es eso de tener inmovilizado el capital de una propiedad. ¿Conviene ser propietario de la vivienda o inquilino?

Actualmente se puede ver, en culturas del primer mundo, la gran cantidad de personas hipotecadas. Todos estos, pagando una cuota del monto de un alquiler, casi de por vida.

En el tercer mundo, donde lo de hipoteca es tan solo un enunciado académico, la gran mayoría es propietario de su casa. La que ha sido conseguida, con ese esfuerzo de ahorrar mediante un intenso sacrificio. Puesto que acceso al crédito bancario es complicado o inexistente.

A grandes rasgos, los propietarios e inquilinos, en latinoamérica, mantienen un 65% inquilinos y 85% dueño de su vivienda. En Europa esto ronda el 50%, el resto es deudor hipotecario. Aunque NO propietario aún y por unos cuantos años más.

Estadísticamente se ha podido encontrar una correlación entre vivienda propia y propietario desempleado. En esto de propietarios e inquilinos, hay una marcada diferencia en que los dueños de su vivienda tienen más problemas para encontrar trabajo. Y ello ocurre, luego de haber perdido el anterior, porque desplazarse es más costoso para un propietario que aquel que no tiene vivienda y es inquilino. Este, rentando su vivienda más cerca del lugar de trabajo, o mejor aún, sin el problema de escoger un trabajo donde sea.

Los propietarios de sus viviendas que están desempleados intentan encontrar trabajo en la zona donde viven. Así, evitan tener que trasladarse muy lejos. El costo de oportunidad de hacer esto y las pérdidas incluidas al vender y comprar en otro lugar, hacen que el propietario rechace trabajos ventajosos por su lejanía.

La persona que alquila se muda, va allá donde esté el trabajo, incluso aunque ello sea cambiar de provincia o país.

Entre propietarios e inquilinos, algunos piensan que el ser dueño de su vivienda, le quita libertad al grupo familiar. No se mudan, no pueden, están sujetos, su vivienda es su máximo capital. A ellos les cuesta vender esa vivienda al precio justo. Hay pánico a perder lo que fue el sacrificio de años.

A veces hay comportamientos extraños, pues el propietario de la vivienda sigue aferrado a esa vivienda, aunque hayan cambiado las condiciones de la zona. Además, también pueden cambiar las condiciones del barrio, aparecen inundaciones o inseguridad debida a nuevos asentamientos marginales en las cercanías y que antes no los había.

En el colectivo de los propietarios e inquilinos, el que no posee propiedad, alquila, es más libre y ello le da soltura y va donde sea necesario.

En economías un tanto sumergidas o inestables como las latinoamericanas, poco dinámicas, es común ver capitales inmovilizados en una vivienda. También es poco productivo al país, el capital no circula, no hay cambios. Asimismo, no se compran otras viviendas, no se amplia la existente, incluso no se busca una segunda vivienda.

Entre el grupo de propietarios e inquilinos, si se observan los gastos, puede que haya cuestionamiento. Tenemos el valor de la vivienda, los impuestos, las tasas municipales, expensas, seguros, el valor de un coche, mantenimiento, patente y seguro. Con ello, comparo todo con aquel negocio que me hubieren ofrecido, al que he tenido que descartar, por no tener el capital en mano, hace que me cuestione eso de estar establecido y ser el propietario de mi vivienda.