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Vivienda fría y húmeda: vulnerable para el COVID

Una vivienda fría y húmeda someterá a los más vulnerables al COVID. Incluyendo a los adultos mayores y a las personas con condiciones de salud afectada.

Vivienda fría y húmeda

Ciertamente condiciones preexistentes hacen que las personas débiles estén sujetas a un mayor riesgo de contraer el este bicho que nos ha visitado en este 2020.

Nos obligan a confinarnos, y donde, en nuestra vivienda. Pero malamente, si hay humedad. Pues, es mala la humedad para el COVID.

Un informe de los muchos que se publican en época de pandemia, destaca el mayor riesgo que tienen las viviendas de mala calidad sobre las identificadas como de mayor riesgo de COVID. Especialmente en el caso de un cierre invernal.

Según los datos citados en el informe, unos 5 millones de viviendas son lo que las administraciones definen como «NO decentes». Sin duda, poniendo en riesgo la salud y el bienestar de otros tantos millones de ciudadanos de a pie.

Luego las personas que han sido identificadas como las que corren mayor riesgo de COVID tienen más probabilidades de vivir en hogares NO DECENTES, junto con las personas de bajos ingresos. También las personas mayores y las que tienen problemas de salud preexistentes. Además de los grupos minoritarios negros, asiáticos y étnicos.

Una de las razones más comunes de la falta de decencia es la vivienda fría y húmeda y tiene un impacto significativo en la salud. Por cierto, alrededor de una de cada cinco muertes excesivas, durante el invierno, se atribuyen a las viviendas frías.

Como afecta el exterior a una casa fría

Casa húmeda: riesgo de COVID

Las presiones financieras derivadas del COVID dificultan la realización de los cambios necesarios en las viviendas. Aproximadamente 3 millones de casas ocupadas por sus propietarios no cumplen las normas.

Sin duda los que viven en el sector privado del alquiler también son motivo de preocupación, ya que el 25% de esas viviendas no se encuentran en condiciones dignas.

También, un confinamiento invernal provoca un aumento de las facturas de combustible. Asimismo, agrava la escasez de combustible, ya que la gente pasa más tiempo en sus casas. Luego luchan por mantener calientes las casas, mal aisladas, y durante períodos más largos.

Parece que pasar largos períodos de tiempo expuesto al frío exacerba o induce condiciones respiratorias y cardiovasculares. Luego esto aumenta el riesgo de COVID.

Por consiguiente se pide a las administraciones, que se asegure que los grupos de riesgo tengan el apoyo que necesitan ahora para hacer sus hogares más cálidos, libres de humedad y moho, y más seguros. Para algunos esto significa proporcionar información y consejos confiables. Ciertamente para orientarlos hacia aquellos que pueden ayudar.

Para otros, esto requerirá una intervención más directa como el apoyo financiero. La administración también debe trabajar con los propietarios para asegurar que las viviendas en alquiler sean seguras.

Asegurar la calidad de la vivienda

Las pruebas presentadas muestran las intervenciones para mejorar la calidad de la vivienda, tanto interiores como exteriores. A la vez son un medio muy eficaz en función de los costos, para mejorar los resultados sanitarios.

Ciertamente, el dinero gastado en mejorar el calor en los hogares ocupados por familias en situación de riesgo, puede dar lugar a 6 euros en prestaciones sanitarias. Mientras que se estima que un euro gastado en servicios de mejora de la vivienda, ahorra unos 9 euros al sector de la salud y la asistencia.

A largo plazo, es necesario hacer mucho más para arreglar el mal estado de la vivienda en el país. El parque de viviendas es uno de los más bajos de Europa. Las viviendas de mala calidad y NO decentes, también contribuyen en gran medida a las desigualdades en materia de salud.

Por lo tanto, los especialistas destacan la necesidad urgente de que se ponga a la vivienda en el centro de las estrategias. Por cierto esto aumentar la capacidad de recuperación de la población en materia de salud tras la pandemia de COVID.

Los proveedores y la vivienda fría y húmeda.

También se subraya la necesidad de establecer relaciones más sólidas entre la vivienda y los proveedores de servicios de salud. Además de la atención social a nivel local. Asimismo, se advierte que con demasiada frecuencia se pasa por alto el importante papel que desempeña la vivienda en la salud y el bienestar de las personas.

Igualmente, el invierno es un momento preocupante para las personas que viven en una vivienda fría y húmeda. En particular para las personas que luchan por pagar la calefacción y mantenerlas calientes.

Este invierno millones de personas podrían descubrir que el peligro que enfrentan es aún mayor. Después, pasar largos períodos de tiempo en una casa fría y húmeda, además de insegura es malo para la salud de las personas. Finalmente, podría aumentar el riesgo con graves consecuencias si alguien contrae COVID.

Los gobiernos necesitan urgentemente llegar a estos grupos de riesgo para que se puedan hacer intervenciones inmediatas. Casi para hacer los hogares más cálidos, libres de humedad y más seguros. También necesitamos que se aborde la crisis en la calidad de la vivienda y se reconozca el papel clave que juega la vivienda en la resistencia sanitaria de nuestras comunidades.

Confinamiento en viviendas NO decentes

No todos hemos experimentado el encierro por igual. Muchas personas vulnerables han pasado más tiempo en hogares que NO son adecuados. Por cierto, con hacinamiento o físicamente inseguros. Actualmente, con ambientes que colocan a los residentes en un mayor riesgo de COVID.

Una vivienda fría y húmeda someterá a los más vulnerables al COVID. Incluyendo a los adultos mayores y a las personas con condiciones de salud afectada.La pandemia ha arrojado luz sobre las crecientes pruebas de que las viviendas deficientes tienen un impacto perjudicial en la salud de las personas.

Para hacer frente al problema será necesario mejorar la calidad de las viviendas, mejorar los barrios que rodean esas casas y armonizar mejor las casas, la salud y la atención.

La cuestión de la vivienda deficiente y sus repercusiones en la salud ya no debería ser barrida bajo la alfombra.

Un informe de los muchos que se publican en época de pandemia, destaca el mayor riesgo que tienen las viviendas de mala calidad sobre las identificadas como de mayor riesgo de COVID. Especialmente en el caso de un cierre invernal.
Ferran Gomez | ingeniero
También, un confinamiento invernal provoca un aumento de las facturas de combustible. Asimismo, agrava la escasez de combustible, ya que la gente pasa más tiempo en sus casas. Luego luchan por mantener calientes las casas, mal aisladas, y durante períodos más largos.
Alberto Comas | ingeniero

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